En Juzbado ocurrió algo que, salvando todas las distancias, recuerda esa capacidad de la cultura para buscar caminos alternativos. Una puerta se cerró y otra se abrió. El escenario que debía estar en la iglesia terminó instalado en el salón municipal, y allí llegaron igualmente el teatro, la música y la poesía. Y el público emocionado supo reconocerlo con una sonora y larga ovación y multitud de felicitaciones a todos los que habían hecho posible una tarde inolvidable.
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