En la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Berrocal de Salvatierra donde durante siglos han resonado la palabra, el canto y el silencio, los versos de San Juan de la Cruz volvieron a dialogar con la arquitectura, recordando que el patrimonio alcanza su mayor grandeza cuando sigue cumpliendo una función cultural y humana. Los vecinos respondieron con esa atención respetuosa que caracteriza al público de nuestros pueblos. El silencio durante la representación y la cálida ovación final fueron un reconocimiento al trabajo de los intérpretes.
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