La elección de la iglesia de San Andrés en Palaciosrubios como escenario no fue un simple recurso estético. Allí donde durante generaciones los vecinos se han reunido para celebrar los momentos más importantes de su historia, volvió a producirse un encuentro alrededor de la palabra, la música y la belleza. El teatro no sustituyó la identidad del lugar; dialogó con ella. El público respondió con un respetuoso silencio durante la representación y con una larga ovación al finalizar, agradeciendo el trabajo de los cinco intérpretes y el de las entidades que lo habían hecho posible.
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