La iglesia de San Antonio Abad de Fresnedoso, recién renovada, se convirtió así en un espacio donde pasado y presente pudieron encontrarse. Dentro estaban las palabras de San Juan de la Cruz y, alrededor de ellas, la memoria de un pueblo cuya historia está profundamente ligada a hombres que hicieron de la piedra su oficio y su manera de ganarse la vida. Una gran ovación final cerró la tarde en lo más alto e inauguraba las fiestas patronales del Cristo de la Salud.
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