En la iglesia de San Bartolomé de Moraverdes, la palabra transformó durante una hora el silencio en música, poesía y emoción. Porque una comunidad no vive solamente de aquello que necesita para subsistir. También necesita historias, música, conversación, belleza y lugares donde encontrarse. Los vecinos pudieron disfrutar de la representación y respondieron al finalizar con una larga ovación.
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