En la iglesia de San Juan Bautista de San Muñoz “Juan, el espíritu del amor” volvió a demostrar que la cultura puede tender puentes incluso allí donde existen diferentes maneras de entender el mundo. Porque la espiritualidad, cuando se convierte en poesía, deja de tener fronteras. Y una historia nacida hace casi cinco siglos puede seguir hablando hoy a quien cree, a quien duda y también a quien simplemente busca una razón para emocionarse. Los espectadores respondieron con atención y respeto durante toda la representación y con una cálida y larga ovación al finalizar.
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