En la iglesia de San Marcos Evangelista de La Fregeneda la obra adquiere aquí un significado inesperado. El amor no es solamente algo que se representa sobre un escenario. También es aquello que sucede cuando una comunidad abre sus puertas y recibe a quienes vienen de fuera. Ese público rural que escucha de otra manera. Que quizá no utiliza grandes palabras para explicar lo que ha sentido, pero sabe perfectamente cuándo algo le ha llegado. El aplauso, cuando llega, no suele ser automático. En La Fregeneda una larga ovación todos en pie. Todo eso termina entrando en los artistas.
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