El marco de la iglesia de San Pedro Apóstol de El Pedroso de la Armuña añadió una dimensión especial a la representación. Sus muros centenarios parecían recordar que el patrimonio no solo se conserva restaurando edificios, sino llenándolos de vida. Durante algo más de una hora, el templo volvió a convertirse en un espacio de encuentro para vecinos de distintas edades, unidos por una experiencia cultural compartida. El público, que llenó la iglesia, ofreció al final una calurosa ovación dedicada a los cinco intérpretes que puso el broche a una bonita tarde de domingo.
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