La compañía llega a la iglesia de San Pedro Apóstol de Paradinas de San Juan con instrumentos, escenografía y una historia escrita hace siglos. Durante unas horas, el edificio mudéjar deja de ser solamente patrimonio arquitectónico para convertirse en un espacio de encuentro. La piedra, las formas y la memoria del templo se mezclan con la música, la poesía y la interpretación. Los andariegos San Juan y Santa Teresa vuelven a pasar por Paradinas. La respuesta del público, con el gran aplauso dedicado a los intérpretes demuestra que la memoria no tiene por qué quedarse encerrada en los libros.
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