La representación en la iglesia de San Pedro de Alcántara de Pastores mostró cómo las personas pueden ayudarse unas a otras a encontrar ese camino. Sor Amma acompaña, Lucía y Sofía escuchan, Jerónimo anima y San Juan ofrece una luz nacida de la experiencia. Nadie se salva solo. Nadie encuentra su lugar completamente aislado. La ovación final y las felicitaciones a los artistas pusieron el broche a una representación que volvió a demostrar que la cultura no solo entretiene. También ayuda a comprender mejor a los demás y, a veces, incluso a encontrarse uno mismo.
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