En la iglesia de San Sebastián de Yecla de Yeltes, el público pudo comprobar cómo un elemento que al principio parece destinado al humor acaba convirtiéndose en uno de los símbolos más poderosos de la representación. Con una escoba en la mano y con el aspecto de quien ha venido a poner un poco de orden aparece Sor Amma y, unos minutos después, nos obliga a pensar en la suciedad que no se ve. El público de Yecla de Yeltes lo entendió y respondió con una prolongada ovación a los artistas al finalizar la representación.
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