La iglesia de Santa María Magdalena de El Tejado ofrecía el escenario perfecto para este encuentro entre historia, fe y cultura. Las piedras centenarias del templo parecían recordar que las grandes preguntas del ser humano apenas han cambiado con el paso de los siglos. Quizá no sea casualidad que una obra sobre San Juan de la Cruz llegue precisamente a una iglesia dedicada a la primera testigo de la Resurrección. El público siguió la representación con enorme atención y despidió a los cinco intérpretes con una larga ovación.
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